Al Conmemorarse este sábado el “Día Internacional de los Pueblos Indígenas”, -CNOC- tiene poco que celebrar, ya que la población rural es perjudicada gravemente por las políticas que impulsa el Estado y las decisiones neoliberales de los últimos gobiernos. La pobreza es extensa y seria en áreas indígenas, más aún cuando no hay acceso a servicios públicos básicos como salud, educación, agua y sanidad, lo cual los vuelve vulnerables y abandonados en su propia tierra.
Los pueblos seguimos excluidos por un sistema de gobierno discriminador y represivo que no permite un desarrollo humano y sin libertad de decisiones políticas en el ámbito local, nacional e internacional. Asimismo, la permanencia de los gobiernos empresariales y conservadores que históricamente han beneficiado a los terratenientes y finqueros del país hace que los poderes del Estado siga impulsando políticas y megaproyectos en detrimento de la población mayoritaria.
Ante tantos problemas de carácter estructural, -CNOC- reafirma que los pueblos indígenas seguimos siendo víctimas de un Estado excluyente. La marginación dirigida hacia los pueblos Indígenas que conformamos el 60 por ciento de la población en general, se manifiesta mediante la ausencia de una política agraria y de desarrollo rural, el bajo presupuesto de las instituciones relacionadas con el tema agrario, el irrespeto a la opinión de las comunidades indígenas que rechazamos las explotaciones mineras y la falta de participación en las decisiones políticas.
Para reivindicar nuestro derechos debemos comenzar con no permitir más desalojos violentos a miles de campesinos en las comunidades rurales, condenar las licencias a empresas transnacionales para explotar la naturaleza y seguir realizando consultas populares que nos lleven a declarar regiones indígenas libres.
Al recordar la resolución de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en 1994 donde se instaba a todos los gobiernos a resolver los problemas de los Pueblos Originarios, las y los indígenas guatemaltecos tenemos poco que celebrar, ya que seguimos siendo excluidos, marginados en la toma de decisiones, no somos escuchados, ejemplo de ello; los resultados de las Consultas Comunitarias no son respetadas por los organismos del Estado.
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